Sí, mañana es viernes. El supuesto gran día. El esperado por tantos. El que pone fin a no se sabe qué. El que inaugura un no se sabe cómo.

En fin, me pregunto cuándo dejaremos de esperar al viernes como el que necesita agua en mayo; cuándo empezaremos a valorar cada día por igual; cuándo desearemos que llegue el lunes (esto último quizá ya sea para nota).

Y es que el problema no es esperar al viernes, que no deja de ser un símbolo. El problema es esperar, en general en la vida, a tener esto o aquello para ‘empezar’ a vivir como en teoría se merece; es no saber valorar; es anhelar el pasado; es idolatrar el futuro…

En definitiva, hagámonos un favor y… “STOP WAITING FOR FRIDAYS”.